Categorías
Historias

¡Mi viejo me va a matar!

-Dijo el dueño del Chevelle verde,  al  ver a  su amigo tirado en medio de la pista-, cubierto con periódicos.

Noches de verano, años ochentas, existía un campeonato de fulbito famoso en Lima,   el campeonato del colegio Carmelitas,   Los  chalacos tenían como representante a uno de los mejores equipos,  Los Demons,  ídolos de multitudes, llenaban las tribunas de la cancha.

 Había que llegar temprano para poder entrar y encontrar sitio cuando jugaban.   Tenían un arquero muy bueno, decían que el otro no tanto.

Un ómnibus salía del  distrito llevando a toda la hinchada hasta Miraflores, los que no alcanzaban a subirse tenían que conseguir sitio con los que tenían auto.

Ese día había un partido importante, el entrenador de los Demons,  no pudo acudir a dirigir el partido, y le pidió a su segundo que él se encargue.

El arquero titular llego tarde y empezaron el partido con el suplente.

El ayudante del entrenador,  en menos de un segundo destruyo la estrategia,   me contaron  que no lo hizo adrede, que las amenazas en contra de su vida por parte del arquero titular,  que se quedo en la banca sin jugar , lo desconcentraron.

Mientras tanto en las gradas la hinchada vivía una fiesta, su equipo, -sin dirección técnica hacia lo que mejor podía-, y no le estaba yendo mal, estaban jugando uno de sus mejores partidos, la coordinación, los pases, las llegadas al arco del contrincante.

Cada toque del balón prendía a la hinchada, que ya venía prendida desde que se subieron al ómnibus, un poco de alcohol para calentar las gargantas y poder gritar y cantar a gusto cada gol.

Pero el alcohol no solo vino dentro de cada hincha en el ómnibus, también lo traían los hinchas que llegaron en calidad de sardinas en los autos particulares que trajeron a los que no alcanzaron a entrar al ómnibus.

En uno de estos autos ocurrieron los hechos de esta historia. Un Chevelle verde del año 64.

La versión del hijo del dueño es que consiguió que se lo prestaran, sin embargo, oí de fuentes fidedignas que no se lo prestaron, sino que lo “tomo prestado “sin avisar, y que el problema se suscito por la falta de mercadería en la maletera a la hora de devolverlo.

Tomaron prestado el Chevelle, se subieron todos los que entraban mas alguno más,   hicieron una chancha  y le pusieron gasolina,   antes de salir pararon en la tienda del Chino Carlos y compraron algunas botellas del mejor ron que se podía conseguir en esa época,   Ron Cartavio, -era eso o Guinda de Huaura-,  y unas Coca Colas en botella de vidrio por las que tuvieron que dejar deposito ya que no habían llevado envases  vacios.

Procedieron a abrir las botellas de ron y las de  Coca Cola,  y con mucha destreza las combinaron, acto seguido se aventaron unos cartuchasos,  listo.  Llegaron a la cancha bien entonados, compraron unas chelas en la entrada y las disfrutaron durante el partido.

El Señor propietario del auto tenía un negocio de compra y venta de papel, razón por la cual la maletera estaba llena de periódicos  viejos.

Estaban bien alegres, uno más que los demás. Ese que estaba más enfiestado fue el culpable de la  perdida de parte de la mercancía guardada en la maletera del auto.

Acabo el partido, los que venían en ese auto no saben cómo acabó el marcador, -pero eran conscientes que se les acabo el trago-, por lo cual pararon en una tiendita a reabastecerse. Mientras unos entraban a comprar cervezas, a otros seles ocurrió tomar prestado un cartel de Coca Cola que estaba clavado en la pared de la calle, a los demás cuando volvieron con las chelas les gustó la idea de coleccionar letreros, y durante el camino de vuelta a casa, tienda donde paraban a comprar, tienda en la que tomaban prestado algún cartel de  la calle, el Chevelle venía lleno de botellas vacías, de borrachos, de letreros y de periódicos.

En la avenida Pershing, en el puente que pasa sobre la avenida Brasil, poco antes del paradero del Bussing se les bajo una llanta trasera, unos cuantos fueron a tomar prestado el cartel del paradero, otros estaban avocados al cambio de la llanta, y a uno de ellos, le dio sueño.

El Chevelle estaba  cojo de una pata trasera, -bájense todos-,  hay que levantar el auto con la gata, -era de esas gatas que se enganchaban en el parachoques-, no muevan el auto que se cae,   a uno de ellos, -casualmente al más borracho-,  le dio sueño y no se le ocurrió mejor cosa que recostarse un ratito en el piso,  mejor dicho en la pista por que en el puente no hay vereda, y como le dio frio se tapo hasta la cabeza con algunos de los periódicos que estaban en la maletera.

Los que estaban cambiando la llanta, en su afán de desalojar los periódicos de la maletera para reducir peso y poder sacar las herramientas necesarias, no se dieron cuenta que tenían un dormido con apariencia de muerto en la pista delante del auto.

Los autos pasaban mirando la escena asombrados, perplejos, sorprendidos, se tardaron mucho en cambiar la llanta, paso un señor en bicicleta, y ve el cuerpo del interfecto, cubierto de periódicos hasta la cabeza.

-Oigan ¿cómo es posible que hayan atropellado a ese señor y estén tan tranquilos cambiando la llanta del auto?

– ¿Atropellado? ¿De qué hablas?

-No te hagas, ven para que veas, hay que llamar a la policía.

El susto que se pegó el pobre ciclista cuando al momento de acercarse a ver al occiso, este se quita el papel periódico de la cara y se levanta preguntando, ¿Ya cambiaron la llanta?

En ese momento vino un viento fuertísimo y los periódicos que estaban en la pista, atrás del auto, volaron por encima del puente hasta la avenida Brasil.

¡Mi viejo me va a matar! Sus periódicos.

Historia más o menos de la vida real,  ese día yo no estuve,  solo me contaron la historia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s