Categorías
Historias

El Llanto.

Año 93 o 94, vivíamos en un edificio en Surco, todos los vecinos nos conocíamos muy bien, fueron lindos años de camaradería y convivencia familiar.

La menor de mis hijas –y la que más quiero de mis hijas menores-  cuando era pequeña, siempre requirió mucha atención de nuestra parte, su manera de pedir las cosas era a través de unos llantos y pataletas interminables, la niña no sabía hablar, y era su manera de comunicarse con nosotros.  En cambio, mi hija mayor –la que más quiero de mis hijas mayores- siempre fue bastante independiente.

Era un jueves como cualquier otro, mi señora me aviso temprano que en la noche tenía con sus hermanas y amigas el lonchecito de pandero mensual. Me pidió que regrese temprano de la chamba para que me quede con las niñas, así lo hice.

En la mañana dejé todo listo en el trabajo y me fui a almorzar a mi casa, teníamos una empleada, Julia, que había venido de Puno a vivir con nosotros, la pobre no sabía ni entendía nada, lo único que tenía era muy buena actitud y quería mucho a mis dos hijas. Para mi señora era como tener tres hijas.

Con esa empleada nos pasó una anécdota ese mismo año en julio, íbamos a Huancayo en auto,  de paseo por fiestas patrias,  a mitad de camino,  pasando Ticlio a cuchucientos metros sobre el nivel del mar la chica se empezó a poner mal, le dio soroche (mal de altura), mi señora y un servidor no entendíamos que pasaba,  nos detuvimos a un lado del camino a ver si se ponía mejor, y en lo que buscaba en la maletera unos Dramamines (que nosotros los costeños ya habíamos tomado antes de salir de Lima), le pregunto:

-¿Cómo es posible que siendo de la sierra te de soroche?

Me mira y con su carita de malestar me dice:

-¿y por qué cree que me fui a vivir a Lima?.

Nos pasamos todo el viaje cuidando a Julia.

Regresando al día del pandero, regrese a mi casa a almorzar, mi señora había salido, yo estaba muerto de hambre y le pregunto a Julia: ¿Qué hay de comer?, a lo que orgullosa me dice:

La Siñora mi enseño a hacer arroz chaufa, ahí ista en la olla.

-¿La señora cocinó?

No siñor, solo mi dijo como hacerlo y yo solita lo hice. ¿le sirvo?

Si por favor.

Me sirvió un plato bien taipá de arroz chaufa, tenía muy buena cara, ya saben con su tortilla de huevo, sus pedazos de pollo frito, en fin, con todos los ingredientes que manda la receta de uno de los platos emblemáticos del peruano.  La boca se me hacía agua, agarro el tenedor y me llevo el primer bocado a la boca, no supe si tragármelo o escupirlo, había algo que sabía TOTALMENTE diferente de cualquier receta de arroz chaufa.

Me levanto de la mesa, voy a la cocina y le pregunto a la chica: ¿Cómo lo hiciste y que le pusiste?, me dice: hice arroz, frii el pollo, hice la tortilla como la siñora me dijo, lo mezclé con las virduritas en la olla y al final li puse la salsa esa que li pone la señora siempre, hasta ahí todo iba bien, – ¿cuál salsa? -, abre la despensa y saca una botella con un líquido color negro, préstame la botella –le digo- me la pasa y Oh sorpresa! ¡En vez de ponerle salsa de soya le había puesto Vainilla!!, era una olla grande, regrese a la mesa y me acabe mi plato.

En otra ocasión le mando a mis hijas en la lonchera al nido pan con Hotdog y mermelada de fresa (en vez de Ketchup).

Al rato regreso mi señora con las niñas.  No sé cómo, pero arregló el Chaufa.

Mi señora antes de salir a su lonchecito acostó a mi hija mayor en su cuarto y a la menor en mi cama, si se despierta le calientas el biberón que está en la refri, tibiecito nomas para que no se vaya a quemar, te echas a su lado y se vuelve a dormir, yo regreso temprano.

Se fue, yo me eche en mi cama, puse el VHS de The Wall por enésima vez, y en algún momento me quede dormido con mi hijita linda bien dormidita al lado.

La película se había acabado, la pantalla de la tele en azul, y empieza a sonar el timbre de mi depa, insistentemente. 

Me levante a cerrar la puerta del cuarto, para evitar que la niña se despierte, pero era muy tarde, sucedió lo inevitable, ella también escucho el timbre, y empezó a comunicarse conmigo en su idioma de llanto y gritos. 

Mientras el timbre no paraba de sonar.  Rápidamente voy a la cocina, las instrucciones de mi señora eran claras y rotundas, si se despierta calientas el biberón se lo das y se vuelve a dormir.

– ¿quién es?  –pregunto sin abrir la puerta desde la cocina-, en lo que entibiaba un poquito la leche, -soy Gringo –

Se oía el llanto de la niña hasta la cocina.

Estoy ocupado, te busco en un rato- le contesto desde adentro.

Me fui a mi cuarto con el biberón, la niña lloraba cada vez más, no quería el biberón.  Lloraba, la cargué, no paraba de llorar, la volví a echar en la cama, seguía llorando, más lloraba, más me iba quedando sin paciencia, el amor de padre se fue transformando en algo muy malo.  Fueron como treinta minutos de tratar de hacer callar y dormir al angelito.  Nunca lo conseguí, seguía llorando, tenía que descargar mi frustración e impotencia con alguien de mi tamaño que pudiera defenderse.

Agarre a la niña y la llevé al cuarto de Julia, se la di y le dije cuídala un ratito, ya regreso.

Salgo de mi depa con el diablo adentro.   Voy por el culpable de este caos – pensé-, empecé a bajar las escaleras, llegue al piso de abajo, me pegue al timbre, no me bastó, así que le metí un par de patadas a la puerta, estaba dispuesto a agarrarme a golpes con el Gringo.

 Él me abre un poco la puerta sin entender que pasaba, yo estaba afuera de su depa, le empiezo a gritar improperios, esperando que me conteste algo, me seguía mirando, con esa cara de buena gente que siempre tuvo, abre bien la puerta de su depa, y ahí en su sala estaban sentados sus papas, su suegro,  la mitad de los vecinos del edificio, y no se cuanta gente más.

  • Subí a invitarte y a ver si me regalabas un poco de hielo- me dijo.

Me quise morir de la vergüenza (hasta ahora).  Pero no fue mi culpa.

Tremendo tipo Rodrigo, excelente primo, amigo y vecino.  Después de ese momento cada vez que nos acordábamos nos moríamos de risa.  Cualquier día nos volveremos a reír juntos. Un abrazo al cielo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s